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El frágil umbral del alcoholismo El alcoholismo se considera hoy una enfermedad, si bien, el lenguaje verbal nos indica que no siempre ha sido así, pues quedan claras señales indicativas de que alcoholismo, se ha asociado mas frecuentemente con debilidad de carácter, vicio o inmoralidad. Aún ahora, y cuando se denomina el alcoholismo como la enfermedad que es, se advierte una permisividad social, que pone en entredicho los programas más ambiciosos de salud pública, en cuanto a prevención y/o tratamiento del alcoholismo. Tomar alguna bebida alcohólica, supone para gran parte de la población un placer asociado a festividades, celebraciones o simplemente el disfrute de una buena comida, por ello es conveniente distinguir diferentes clases de bebedores. Estos (los bebedores) han sido objeto de muchas y a veces dispares clasificaciones, por lo que me remito a la que considero más comprensible para el lector medio. 2- BEBEDOR PROBLEMA Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar. Ello es así, entre otras cosas, porque vivimos en una cultura del alcohol, en donde está perfectamente tolerado que la gente, incluso la más joven, se emborrache de vez en cuando. En ocasiones el hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta, cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin la abundante presencia de bebidas alcohólicas. Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad indiscriminada, las actitudes a imitar del tipo "Llanero Solitario", la facilidad con que es posible conseguir alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la abstinencia total es, cuanto menos, un objetivo poco realista, por lo que la prevención en niños y adolescentes, ha de ser un objetivo prioritario. En los últimos años, los responsables de Salud Pública de diversos países, sobretodo de cultura mediterránea, han dado luz verde a distintas campañas sobre prevención del alcoholismo, con las que se ha pretendido, de una parte, llamar la atención social sobre lo que es un problema real de salud pública, contra la idea de tolerancia y permisividad, que dicho sea de paso, no se da con otras sustancias tóxicas, y de otra parte, informar respecto de la prevención de esta enfermedad, como el medio mas eficaz para combatirla. Resumen de las líneas generales del tratamiento preventivo:
Sería muy interesante que los niños aprendieran a una edad temprana, y sin ningún género de duda, (del mismo modo que han aprendido que respirar aire puro es saludable), que las supuestas "ventajas" del alcohol, (combatir el frío, eliminar la ansiedad, tratar el insomnio, etc.) no son más que creencias sin fundamento. Por último, y como se apunta más arriba, no es realista pretender una "ley seca", en países con tradición de consumo de alcohol, por lo que se trataría de suprimir mitos incentivos y aprender, como con tantas otras cosas se hace, que el umbral entre la moderación y la adicción es muy, muy frágil. |