El frágil umbral del alcoholismo

El alcoholismo se considera hoy una enfermedad, si bien, el lenguaje verbal nos indica que no siempre ha sido así, pues quedan claras señales indicativas de que alcoholismo, se ha asociado mas frecuentemente con debilidad de carácter, vicio o inmoralidad. Aún ahora, y cuando se denomina el alcoholismo como la enfermedad que es, se advierte una permisividad social, que pone en entredicho los programas más ambiciosos de salud pública, en cuanto a prevención y/o tratamiento del alcoholismo.

Tomar alguna bebida alcohólica, supone para gran parte de la población un placer asociado a festividades, celebraciones o simplemente el disfrute de una buena comida, por ello es conveniente distinguir diferentes clases de bebedores. Estos (los bebedores) han sido objeto de muchas y a veces dispares clasificaciones, por lo que me remito a la que considero más comprensible para el lector medio.

toulouse-lautrec_0104111- BEBEDOR NO PROBLEMÁTICO
Moderado:  Bebedor de vino en las comidas, rara vez ingiere bebidas blancas como ginebra o vodka.  No busca intoxicarse y evita la ebriedad, no siente necesidad de beber y no le trae trastornos o complicaciones.

2- BEBEDOR PROBLEMA
Bebedor Social:  Personas que siempre que se encuentran en una situación social, necesitan beber para sentirse más sueltas y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta sentirse "alegres".
Bebedor Fuerte: Bebedores que toman mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de las comidas, y casi todos los días de la semana. Para estos, la bebida es una parte importante de su vida, y una fuente de placer y diversión.  A pesar de que durante  el día toma mucho alcohol, no ha perdido la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele elegir cuando, donde y con quien beber.
Ebrios ocasionales: En general, son bebedores "fuertes", que ocasionalmente buscan embriagarse. Suelen ser grupos de "compañeros" con los que salir a "festejar", y ya antes de comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse.Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión, sin que exista necesidad física.
Bebedor alcohólico:  La línea que separa a este bebedor, de los anteriores "bebedores problema", es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos  del alcohol en su organismo.  No puede decir "basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral. (Clasificación del Dr. A Cormillot)

Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar. Ello es así, entre otras cosas, porque vivimos en una cultura del alcohol, en donde está perfectamente tolerado que la gente, incluso la más joven, se emborrache de vez en cuando.  En ocasiones el hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta, cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin la abundante presencia de bebidas alcohólicas.  Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad indiscriminada, las actitudes a imitar del tipo "Llanero Solitario", la facilidad con que es posible conseguir alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la abstinencia total es, cuanto menos, un objetivo poco realista, por lo que la prevención en niños y adolescentes, ha de ser un objetivo prioritario.

En los últimos años, los responsables de Salud Pública de diversos países, sobretodo de cultura mediterránea, han dado  luz verde a distintas campañas sobre prevención del alcoholismo, con las que se ha pretendido, de una parte, llamar la atención social sobre lo que es un problema real de salud pública, contra la idea de tolerancia y permisividad, que dicho sea de paso, no se da con otras sustancias tóxicas, y de otra parte, informar respecto de la prevención de esta enfermedad, como el medio mas eficaz para combatirla.

Resumen  de las líneas generales del tratamiento preventivo:

  • -Control de la publicidad

  • -Restricción real del consumo de alcohol a menores

  • -Alternativas de ocio sin alcohol

  • -Limitación de horarios de los bares

  • -Educación para la Salud eficaz, es decir, con incidencia en los     adolescentes y jóvenes

  • -Promover actitudes y estilos de vida incompatibles con el alcohol.

  • -Mensajes objetivos y no alarmistas, centrados en las ventajas de no beber, mas que en los inconvenientes de no hacerlo.

  • -Manifestación de actitudes negativas con respecto de la bebida   por parte de padres y profesores.

  • -Información que contemple el objetivo de contrarrestar las  presiones a las que están sometidos los jóvenes por la publicidad y los tópicos culturales.

Sería muy interesante que los niños aprendieran a una edad temprana, y sin ningún género de duda, (del mismo modo que han aprendido que respirar aire puro es saludable), que las supuestas "ventajas" del alcohol, (combatir el frío, eliminar la ansiedad, tratar el insomnio, etc.) no son más que creencias sin fundamento.

Por último, y como se apunta más arriba, no es realista pretender una "ley seca", en países con tradición de consumo de alcohol, por lo que se trataría de suprimir mitos incentivos y aprender, como con tantas otras cosas se hace, que el umbral entre la moderación y la adicción es muy, muy frágil.