Que dice el Publicista sobre el Cigarrillo

Los que trabajan en el marketing indican a los niños como "consumadores en entrenamiento".
De hecho el niño puede ser víctima del tabaco desde su nacimiento, y además ya en el regazo de su madre.

A menudo está cerca de adultos que, generalmente por ignorancia, exponen sus hijos a riesgos que piensan correr ellos solamente.
Hay más: niños y adolescentes caen víctimas de una publicidad que presenta una imagen seductiva, pseudo-ecológica y a veces heroica del tabaco.
Caballos en el viento y promesas de aventuras son parte de mensajes que acostumbran los niños a aceptar el tabaco como un objeto de sueño, como sìmbolo de clase social, como parte integrante de la vida.
Los expertos de marketing piensan que el reconocimiento de las marcas que se genera durante la infancia pueda condicionar la preferencia para los varios productos en las etapas sucesivas de la vi
da del individuo. Asì que los mensajes publicitarios de las empresas productoras de cigarrillos aparecen en las películas, en los carteles publicitarios, en las pantallas durante las manifestaciones para los jóvenes, durante los partidos y también en las publicidades de vestidos.
Algo para liberar las nuevas generaciones por el riesgo del tabaco ha sido hecho: en las escuelas existen programas de educación sobre los riesgos del humo.
También las restricciones impuestas por las leyes a las publicidades constituyen un instrumento
protectivo muy importante. A pesar de esto es muy dìficil por los Gobiernos rivalizar con los recursos económicos de las empresas y intentar reducir la difusión del humo entre los jóvenes.

La acciòn de fumar es conectada a la imagen social de la persona que fuma, es decir a las representaciones mentales de sì mismos en el acto de fumar.
Hasta algunos años el estereotipo social del fumador no tenìa conotaciones negativas y fumar era un comportamiento socialmente aprovado. A todo esto se conectaba el convencimiento, màs o menos inconsciente, que una costumbre asì difundida no podìa ser nociva.
La publicidad siempre ha transmitido una imagen de prestigio, de eficiencia, de desaprensiòn, desinvoltura y agresividad conectados al fumar. El cigarrillo, en las imagenes publicitarias, aparece todavìa como el complemento natural del hombre sano, deportivo, desenvuelto y de la mujer elegante y fascinadora. Sin embargo los significados que lo jovenes atribuyen al cigarrillo no son calidades intrìnsecas, pero inducidas por el acondicionamiento social. El chico utiliza el cigarrillo para dar de sì mismo una imagen distinta de la que posee  realmente, es decir la imagen ideal que le gustarìa que los otros hubieran de èl.
Estudios hechos entre los adolescentes han evidenciado una serie de elementos comunes que podemos considerar predictivos de la costumbre al humo:

1)Los modeles de comportamiento: los chicos son fumadores mas a menudo si fuman los padres, los compañeros, sus mejor amigo.

2)Las expectaciones hacia la costumbre: los chicos que fuman esperan resultados mejores de su comportamiento.

3)La imagen de sì mismo: el humo es conectado a la estima de sì, a la imagen de su proprio cuerpo y a las relacciones interpersonales.
Quanto màs habemos una imagen reductiva de nosotros, màs seremos motivados a empezar a fumar. 

Es muy ùtil discutir entre compañeros los  considerables problemas de salud.
En el mismo momento en que una persona se da cuenta, en esta forma "participada", que algunas enfermedades particularmente temibles son causadas por el humo, se convince a cesar de fumar.