Metanfetamina

¿Cuál es la diferencia entre la metanfetamina y otros estimulantes como la Cocaína?

La metanfetamina está clasificada como un sicoestimulante al igual que otras drogas de abuso, como son la anfetamina y la cocaína. Sabemos que la estructura de la metanfetamina es similar a la de la anfetamina y el neurotransmisor dopamina pero que es muy diferente a la cocaína. Aunque estos estimulantes tienen efectos similares hacia el comportamiento y la fisiología, hay grandes diferencias en los mecanismos básicos de cómo trabajan al nivel celular del sistema nervioso. Sin embargo, la conclusión es que el resultado de la metanfetamina, tal como la cocaína, es la acumulación del neurotransmisor dopamina y esta concentración excesiva de la dopamina es la que aparentemente produce la estimulación y sensación de euforia que siente el usuario. En contraste a la cocaína, la cual se elimina rápidamente y es casi metabolizada por completo en el cuerpo, la metanfetamina tiene una duración de acción mucho más larga y un porcentaje mayor de la droga permanece sin cambiar en el cuerpo. El resultado es que la presencia de la metanfetamina en el cerebro dura más, lo cual finalmente conduce a la prolongación de los efectos estimulantes de la droga.

Aunque ambas la metanfetamina y la cocaína son sicoestimulantes, hay diferencias entre las dos drogas.

Metanfetamina

Hecha por el hombre

Fumarla produce sensación elevada que dura de 8-24 horas.

50% de la droga desaparece del cuerpo en 12 horas

Uso médico limitado

Vs.

 

Cocaína

Derivado de planta

Fumarla produce sensación elevada que dura de 20-30 minutos.

50% de la droga desaparece del cuerpo en 1 hora

Usada como una anestesia local en algunos procedimientos quirúrgicos

¿Cuáles son las complicaciones médicas que resultan del abuso de la metanfetamina?

La metanfetamina puede causar una variedad de problemas cardiovasculares. Estos incluyen latido acelerado o irregular del corazón, presión alta, y daños irreversibles que pueden ocasionar derrames a los vasos sanguíneos del cerebro. La hipertermia (temperatura elevada del cuerpo) y convulsiones ocurren con sobredosis de la metanfetamina y si no se tratan inmediatamente pueden resultar fatales.

El abuso crónico de la metanfetamina puede resultar en la inflamación de las paredes internas del corazón, y entre los usuarios que se inyectan la droga, daño a los vasos sanguíneos y abscesos de la piel. Las personas que abusan de la metanfetamina también pueden tener episodios de conducta violenta, paranoia, ansiedad, confusión e insomnia. Las personas que usan la droga constantemente, demuestran deterioro progresivo en sus vidas sociales y ocupacionales. En algunos casos síntomas sicóticos pueden persistir por meses o años después de que se deja de usar la droga.

Envenenamiento agudo con plomo es otro riesgo potencial para los usuarios de la metanfetamina. Un método ilegal, pero común, en la producción de esta droga es usar acetato de plomo como su reactivo químico. Por lo tanto, errores en la producción pueden resultar en que la metanfetamina esté contaminada con plomo. Se han documentado casos de envenenamiento agudo con plomo en abusadores que se inyectan la metanfetamina.

También, un problema importante en los Estados Unidos es la exposición fetal a la metanfetamina. Hoy en día, las investigaciones indican que el abuso de la metanfetamina durante el embarazo puede resultar en complicaciones prenatales, incremento en partos prematuros y alteración en las normas de comportamiento neonatal, como reflejos anormales e irritabilidad extrema. El abuso de la metanfetamina durante el embarazo también puede estar ligado a la deformación congénita del feto.

¿Están los abusadores de la metanfetamina en riesgo de contraer VIH/SIDA y Hepatitis B y C?

El incremento en la transmisión del SIDA y hepatitis B y C son consecuencias probables del aumento en el abuso de la metanfetamina, particularmente en individuos que se inyectan la droga y comparten los instrumentos de inyección. La infección del SIDA y otras enfermedades infecciosas son propagadas entre los usuarios que se inyectan la droga principalmente a través de jeringas, agujas y otros aparatos contaminados y usados por más de una persona. Para casi un tercio de los norteamericanos infectados con SIDA, el uso de la droga inyectada ha sido un factor de alto riesgo, contribuyendo a que el abuso de las drogas se convierta en el portador con más crecimiento en la transmisión del SIDA en toda la nación.

Investigaciones también indican que la metanfetamina y otras drogas que estimulan las actividades sicomotoras del cuerpo pueden incrementar el libido en los usuarios, en contraste a los opiatos que disminuyen el libido. Sin embargo, el uso a largo plazo de la metanfetamina puede estar asociado con la disminución de la función sexual, por lo menos en los hombres. Además, la metanfetamina parece estar asociada con actos sexuales más violentos, lo cual puede causar sangramiento y raspaduras. La combinación de inyección y riesgos sexuales pueden resultar en que el SIDA se convierta en un problema más grande entre los que abusan de la metanfetamina que entre los que abusan de opiatos y otras drogas, algo que ya parece estar sucediendo en California.Investigaciones hechas con fondos del NIDA han descubierto que a través de tratamiento, prevención, y programas de ayuda comunitaria, los abusadores de drogas pueden cambiar su conducta y disminuir los riesgos de contraer SIDA. El uso de las drogas se puede eliminar y la conducta de alto riesgo relacionada con las drogas, como el compartir agujas y las prácticas sexuales peligrosas, se pueden reducir significativamente así reduciendo el riesgo de contagio. Por lo tanto, el tratamiento del abuso de las drogas es altamente eficaz en la prevención de la propagación del SIDA, hepatitis B, y hepatitis C.

¿Cuáles tratamientos son eficaces para los que abusan de la metanfetamina?

Hoy en día, los tratamientos más efectivos contra la adicción de la metanfetamina son las intervenciones en la conducta cognoscitiva. Estos métodos están diseñados para ayudar a modificar la forma de pensar, la expectativa y conducta del paciente, y aumentar la capacidad para hacerle frente a los factores estresantes en su vida. Grupos de apoyo y recuperación de la metanfetamina también parecen funcionar cuando usados en conjunto con las intervenciones del comportamiento. Estos pueden llevar al paciente a una recuperación completa liberándolo del uso las drogas a largo plazo.

Actualmente, no existen tratamientos farmacéuticos que curen la dependencia de la anfetamina o drogas similares a la metanfetamina. El método farmacológico actual se ha adoptado de la experiencia con tratamientos usados en casos de dependencia de la cocaína. Desafortunadamente, este método no ha tenido mucho éxito ya que ningún agente en particular ha sido eficaz en los estudios clínicos controlados. Medicamentos antidepresivos ayudan a combatir los síntomas depresivos que se ven frecuentemente en aquellos usuarios de la metanfetamina que han dejado de usar la droga.

Hay algunos protocolos establecidos que usan los médicos en los salones de emergencia para dar tratamiento a los individuos que llegan con sobredosis de metanfetamina. Porque la hipertermia y las convulsiones son comunes y muchas veces las complicaciones son fatales en casos de sobredosis, tratamientos en los salones de emergencia se enfocan en los síntomas físicos más inmediatos. Pacientes de sobredosis son refrescados en baños de hielo y medicamentos para evitar convulsiones también pueden ser administrados.

Intoxicación aguda con metanfetamina se puede manejar por medio de observación en un ambiente seguro y silencioso. En casos de agitación extrema o pánico, tratamientos con medicamentos contra la ansiedad como benzodiazepines, han sido beneficiosos y en casos de sicosis inducidos por la metanfetamina, el uso a corto plazo de neurolépticos se ha probado exitoso.

¿Dónde se puede encontrar más información sobre el abuso de la metanfetamina?

También puede obtener información por medio de la página del NIDA en el Internet (http://www.nida.nih.gov) o en la página de NCADI (http://www.health.org).