El Señor dijo, "Tu debes construir un altar de tierra y dedicarlo a mí. Tu harás los sacrificios en él y Yo lo bendeciré. El testamento de la sangre cubrira tu pecado y Yo to perdonaré."

 

 

 

LOS PROFETAS DESCRIBEN AL SALVADOR

Finalmente, después de cuarenta años en el desierto, los Israelitas, también conocidos como los judíos, entrarón en la tierra prometida de Canaan. Tristemente, los habitantes de Canaan

rechazaron a Jehovah como Dios, y lucharón contra los Niños de Israel. Pero Dios protegió a los judíos cuando se establecierón nuevamente en la tierra prometida a Abraham, Isaac y Jacob.

 

Una vez al año el Sumo Sacerdote iba detrás de velo sagrado que separaba a la gente de la presencia santa de Dios
El Señor ordenó sacerdotes para dirigir los sacrificios de animales y la adoración. Una vez por año el Sacerdote designado fue detrás de un velo sagrado separando a la gente de la presencia Santa de Dios. Allí el sacerdote representó a la nación entera ante Dios.

Después de muchos años, los Israelitas coronarón al rey David. Dios escogió a David, llamándole, "Un hombre de acuerdo de mi propio corazón." Dios habló a la gente a través de David y otros hombres obedientes, llamados profetas. Cuando los Israelitas pecarón, El Señor habló contra Israel a través de estos profetas, advirtiendo que si los judíos continuaban pecando, Él permitiría que una nación extranjera domine su país.

 

Aún con estas advertencias, Israel era desobediente y se rebeló contra Dios, rechazando Sus leyes y matando a los profetas que testificaron contra ellos.

Finalmente, después de ochocientos años de rebelión, Israel fue sacádo de su propia tierra y fue hecho cautivo en las naciones de Asiria y Babilonia. Pero Dios continuó hablando a través de los profetas durante la cautividad de los judíos. Unos mensajes eran llamadas al arrepentimiento, y otros eran profecías sobre El Salvador que vendría a rescatar la humanidad pecadora. El profeta Miqueas predijo la ciudad exacta dónde El Salvador nacería y describió Su naturaleza eterna diciendo, "De tí Belén vendra quién gobernará en Israel cuya existencia es de tiempos antiguos, desde la eternidad." Dios incluso reveló que El Salvador que vendría descendería de la línea del rey David. A través de las escrituras del profeta Malaquías, el Señor describió un mensajero especial que anunciaría al Salvador y prepararía a la gente para recibirlo.

Zacarías profetizó,
"O hija de Jerusalén: Mira, tu Rey te viene: Él es virtuoso y tiene la salvación; humilde, y viene en un asno nunca antes montado."

El Rey David describió cómo El Salvador sabría de antemano que uno de Sus amigos íntimos con quienes Él comió el pan, lo traicionaría. Y Zacarías aún escribió que el precio de la traición sería treinta piezas de plata.

Jesús fue azotado, torturado y luego crucificado por nuestros pecados

 

A través del profeta Isaias, Dios predijo que El Salvador sería torturado, con latigazos, y que Su cara sería escupida.

 

David describió el método de ejecución por "clavando las manos y los pies del Salvador, pero sin romper ninguno de Sus huesos," que El Salvador diría, "Mi Dios, mi Dios, por qué me has desamparado"?, y que los espectadores se reirían y se burlarían de El Salvador, diciendo, "Él creyó que el Señor lo salvaría."