LOS PROFETAS DESCRIBEN AL SALVADOR
Finalmente, después de cuarenta años en el desierto, los Israelitas, también conocidos como los judíos, entrarón en la tierra prometida de Canaan. Tristemente, los habitantes de Canaan
Después de muchos años, los Israelitas coronarón al rey David. Dios escogió a David, llamándole, "Un hombre de acuerdo de mi propio corazón." Dios habló a la gente a través de David y otros hombres obedientes, llamados profetas. Cuando los Israelitas pecarón, El Señor habló contra Israel a través de estos profetas, advirtiendo que si los judíos continuaban pecando, Él permitiría que una nación extranjera domine su país.
Finalmente, después de ochocientos años de rebelión, Israel fue sacádo de su propia tierra y fue hecho cautivo en las naciones de Asiria y Babilonia. Pero Dios continuó hablando a través de los profetas durante la cautividad de los judíos. Unos mensajes eran llamadas al arrepentimiento, y otros eran profecías sobre El Salvador que vendría a rescatar la humanidad pecadora. El profeta Miqueas predijo la ciudad exacta dónde El Salvador nacería y describió Su naturaleza eterna diciendo, "De tí Belén vendra quién gobernará en Israel cuya existencia es de tiempos antiguos, desde la eternidad." Dios incluso reveló que El Salvador que vendría descendería de la línea del rey David. A través de las escrituras del profeta Malaquías, el Señor describió un mensajero especial que anunciaría al Salvador y prepararía a la gente para recibirlo. Zacarías profetizó,
"O hija de Jerusalén: Mira, tu Rey te viene: Él es virtuoso y tiene la salvación; humilde, y viene en un asno nunca antes montado." El Rey David describió cómo El Salvador sabría de antemano que uno de Sus amigos íntimos con quienes Él comió el pan, lo traicionaría. Y Zacarías aún escribió que el precio de la traición sería treinta piezas de plata.
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