David también escribió que "los huesos del Salvador estarían fuera de juntura y en Su sed le darían vinagre para beber," y que los perseguidores del Salvador "dividirián Su ropa entre ellos, y sortearián por Su túnica."
Las profecías en el libro de Dios incluso describen cómo un día, los descendientes de David, los habitantes de Jerusalén, verían "al Salvador a quien ellos habían clavado." Y todo esto fue registrado en las Escrituras muchos centenares de años antes de la venida del Salvador. El MINISTERIO DE JESUCRISTO Después de setenta años de cautividad, el Señor permitió que Su pueblo regresara a Israel. Sólo un grupo pequeño regresó, pero ellos así como los judíos en otras partes, todavía vivián bajo la ley de otras naciones...
Quinientos años después, cuando Roma gobernó Israel, dos judíos jóvenes llamados Jose y Maria, descendientes del rey David, planearón casarse. Pero antes que ellos vivieran juntos, Maria fue embarazada a través del poder del Espíritu Santo de Dios. Entonces un ángel del Señor le aparecío a Jose en un sueño, diciendo, "Jose, no te preocupes por tomar a Maria como tu esposa: El Niño en ella se concibió por el Espíritu Santo. El Niño es el Hijo de Dios. Y cuando ella de nacimiento a este hijo, tu debes nombrarle 'Jesus' que quiere decir El Salvador porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados. Esto pasó como el profeta Isaias había predicho, 'El Señor mismo te dará una señal; Una virgen tendrá a un hijo, y ellos le llamarán Emmanuel que quiere decir Dios con nosotros.'"
Jose y Maria tenían que viajar a la ciudad de Belén para un censo y pagar sus impuestos. En Belén, Maria dio a luz a su hijo primogénito a quien ellos nombraron Jesús. Así, como fué profetizado, Jesús nació en Belén, siendo descendiente del Rey David.
Y en la misma región, habían pastores vigilando sus rebaños por la noche. Y el ángel del Señor vino a ellos, y la gloria del Señor brilló a su alrededor. Y ellos estabán muy asustados. Entonces el ángel dijo, "no tengan miedo, yo traigo buenas noticias de gran alegría, para toda la gente. Hoy nació un Salvador para ustedes qué es Cristo El Señor."
Y el niño creció, poniéndose fuerte en el espíritu; y la gracia de Dios estaba en Él. Jesús maduró, aumentando en sabiduría, en el favor de Dios y hacia la humanidad. Cuando Jesús tenía aproximadamente treinta años de edad, Juan el Bautista vino, predicando y bautizando en el desierto, diciendo, "Arrepiéntense: Preparanse para El Señor."
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