Y Jesús, cuando fue bautizado, salió del agua, y los cielos se abrieron a Él, y Él vio el Espíritu de Dios descender como una paloma y iluminarlo a Él. Y una voz del cielo dijo, "Éste es mi Hijo amado en quien yo estoy complacido."
Finalmente, Satanás tomó a Jesús a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Entonces Satanás dijo, "Todas estas cosas yo te daré, si tu te caerás y si me rendierás adoración." Jesús contestó, "Apartate de mí, Satanás: porque Dios ha escrito que 'Tu le rendirás adoración al Señor Tu Dios, y Él sólo debes tu servir.'"
Así, dónde Adán falló, Jesús tuvo éxito. Esto mostró de hecho que Jesús podría ser El Salvador de la humanidad--Sacrificado como cordero pero enviádo por Dios.
Un hombre leproso un intocable vio a Jesús y se postró, diciendo, "Señor, si tu quieres, puedes hacerme limpio." Jesús extendió su mano y lo tocó, diciendo, "Sé limpio". E inmediatamente la lepra lo dejó. Jesús dio la vista a un hombre que había sido ciego de nacimiento. Una mujer que por doce años tenía una enfermedad que los doctores no podían sanar, extendió la mano y tocó la túnica de Jesus. Él se volvió, diciendo, "Hija, no te preocupes. Tu fe te ha salvado; ve en paz." Y los que padecian diferentes enfermedades se los trajeron a Él, y Él los sanó a todos.
Su fama fue por todas partes, y las muchedumbres vinieron a oír lo que enseñaba y a ser sanadas de sus enfermedades.
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