Abraham dijo, "Mi hijo, Dios ofrecerá El mismo un cordero para quemar en la ofrenda." Así los dos continuaron juntos hasta que llegarón al lugar dónde Dios le había dicho a Abraham que fuera. Allí Abraham construyó un altar y puso la madera en orden.
La Biblia dice que Abraham sabia que Dios cumpliría Sus promesas sobre Isaac, aunque Dios tuviera que levantar a Isaac de la muerte. Entonces por la fe de Abraham, Dios dijo, "Yo te bendeciré. Yo multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo; Y a través de tu descendencia, Seran bendecirán todas las naciones de la tierra; porque tu has obedecidó mi voz."
La prueba de Abraham por Dios también ilustró cómo, un día, Dios, el Padre celestial, ofrecería a Su único hijo amado como un sacrificio para todo el mundo. El ÉXODO Después de un tiempo, Isaac se casó y
fue padre de dos gemelos, Jacob y Esaú. Después,
Dios cambio el nombre de Jacob a "Israel,"
y él fue escogido para continuar la línea prometida.
Jose, siendo un hombre piadoso, perdonó a sus hermanos e invitó a todos sus parientes a moverse a Egipto, salvándolos de una hambrura terrible. Así los setenta descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, conocidos como "Los Hijos de Israel," Se movierón a Egipto, el país que un día los esclavizaría, así como Dios había predicho a Abraham. Los Hijos de Israel tuvierón muchos niños, y Egipto estaba llena con ellos; Pero un nuevo Faraón que no reconoció a Jose se empezó a preocupar. Él les dijo a los egipcios, "Miren, los Hijos de Israel-estos Hebreos-nos exceden en número. Nosotros debemos tratarlos sabiamente. Si les permitímos multiplicarse y tenemos una guerra, ellos podrán unirse a nuestros enemigos y luchar contra nosotros."
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